Eran las 6, iba a bajar del coche, me templaban las piernas: era el día de mi boda. La gente ya estaba esperando en la iglesia, y mi madre y Anna me estaban ayudando con el vestido.
-Lista, ¿estás preparada para entrar?
-Estoy muy nerviosa, ¿ y si la cago?
-No la vas a cagar, todo va a ser perfecto. Todo está impecable y en su lugar.
-Uff, pues... allá vamos.
Me agarré al brazo de mi padre, que me acompañaría hasta el altar. Dani estaría junto a Tina, y todos los demás, contemplarán la ceremonia en los asientos. Me temblaba todo,balbuceaba y no me podía mover, hasta que sonó la campana, mi señal.
-Clara, has estado esperando esto muchos años en tu vida, has encontrado al hombre de tus sueños, tienes una hija preciosa con el, y ahora no sabes que hacer, ¿vas a dejar que tu cuento de hadas no se cumpla? Hija, es tu día.(Dijo mi madre mirándome a los ojos, cogiéndome de las manos para evitar caerme de esos tacones de 12 centímetros; estoy loca).
-Tienes razón mamá, no voy a estropear un sueño cumplido por una gilipollez; estoy lista, vamos allá.
Mi padre me cogió el brazo, y las damas de honor empezaron a entrar a la iglesia, abriéndome paso. Bajé un escalón, luego otro, y así hasta llegar al pasillo; parecía mentira con esas armas de destrucción masiva de 12 centímetros. Y lo hice, miré adelante, y vi al final del pasillo, a mi príncipe de este cuento, con su perfecto traje, su perfecta sonrisa, sus perfectos ojos, su perfecto pendiente en la oreja izquierda y su inconfundible cresta; nada mas mirarnos, esbozamos una sonrisa de oreja a oreja. Se estaba acabando el pasillo, y no podía estar más nerviosa. Llegué.
-(Susurrando) Estas preciosa, pareces una princesa.
-Y tu mi príncipe.
Y el cura empezó a hablar.
-Estamos hoy aquí para unir en santo matrimonio a Don Daniel Martínez Villadangos y a Doña Clara García Ruíz.
Pasé toda la ceremonia de los nervios, y llegó mi momento preferido...
-Yo, Daniel Martínez Villadangos, acepto a Clara García Ruíz como esposa, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe.( Y puso la alianza en mi dedo)
-Yo Clara García Ruíz, acepto a Daniel Martínez Villadangos como esposo, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe. ( E hice lo mismo)
-Os declaro marido y mujer, puedes besar a la novia.
Y así fue, nos besamos, y fue precioso, mi madre en primera fila lloraba. Pasó la noche, lo pasamos genial en la cena y en la fiesta de después. Después en el hotel, le dejamos a mi madre a Clara, era nuestra noche de bodas.
-Estoy muerta...
-Espero que tengas un poco de fuerzas. (Dijo tirándome sobre la mullida cama de la habitación).
-Sí, algo de fuerzas he reservado, jajaja.
Besándonos, empezamos a quitarnos la ropa, hasta que...
-Eh, antes de nada, toma esto.
-Pero...
-No quiero que pase de nuevo sin avisar.
-Vale vale, ya me lo pongo...
Y se lo puso. A él se le ocurrió poner música y velas, más bonito imposible. Lo hicimos toda la noche, no podemos hacerlo casi nunca desde que nació Leire. Después de hacerlo en la cama, nos metimos en el jacuzzi, y lo hicimos otra vez. Juntos, liados en la misma toalla, nos fuimos a la terraza a contemplar en cielo estrellado y la preciosa luna. Y cogidos de la mano dije:
-¿Sabes? No podría haber sido feliz sin ti, me gustaste desde el primer día que te vi en la tele, y ahora que estamos casados, te quiero dar las gracias por cumplir mi sueño.
-Eres mi sueño cumplido.
Y nos besamos en aquella terraza a la luz de la luna.

Ains por favor e.e
ResponderEliminarNo creo que sea el penúltimo ya asoindanidoa muero!
SIGUIENTE! *3*